El Festival Jordi Savall, una joya catalana
2026© articulo de Clara Bruno - reservados todos los derechos tiempo de lectura: 10 minutos
conciertos vistos en el Festival de música Jordi Savall, sexta edición
del 10 al 16 de agosto 2026
Catalunya
El Festival Jordi Savall de música antigua ha llegado este año a su 6.ª edición. Manifestación de gran prestigio, es una joya engastada en el corazón de la cultura catalana. El festival está ideado y seguido de cerca por el Maestro Jordi Savall, insigne musicólogo, director de orquesta, estudioso de la viola da gamba, cultivador e investigador de la música antigua. Jordi Savall ama también poner en relación mundos musicales que parecerían lejanos. La geografía musical dibujada por el Festival Jordi Savall sigue las fronteras de la música antigua, pero también ama hacer dialogar entre sí culturas, tradiciones y formas expresivas diferentes. El festival ha desarrollado una espléndida e importante identidad propia, centrada en el diálogo intercultural y entre las épocas históricas. Festival de éxito, este año ha alcanzado 12.000 espectadores, con varios conciertos agotados.
Se celebró del 10 al 16 de agosto en Catalunya, centrándose en el acontecimiento del eclipse solar total, que en aquellas tierras tuvo una visibilidad notable. El festival construyó su programa artístico en torno al tema de la luz y la oscuridad.
El epicentro habitual del festival es el monumental, admirable complejo del Monasterio de las Santas Cruces, en lengua catalana Reial Monestir de Santa Maria de Santes Creus. Se encuentra cerca de Aiguamúrcia (Tarragona), en el bellísimo interior de Catalunya. El monasterio es un lugar de fascinación absoluta. Fundado por los monjes cistercienses en 1158, ofrece una maravillosa muestra de la arquitectura de la época románica y gótica española y de la influencia de los monjes sobre el territorio. Hay en la región una ruta, un camino de antiguos monasterios, uno de los muchos caminos votivos que todavía hoy inspiran la búsqueda contemporánea de desafíos espirituales. El Reial Monasterio de Santes Creus es el más antiguo de esta ruta y el único que ya no se utiliza para la vida monástica, felizmente sublimado por eventos culturales de resonancia internacional.
El complejo monumental comprende la estupenda y grandísima iglesia, un palacio real, el Panteón con las tumbas de las familias reales y otros edificios que forman un barrio de absoluta belleza. Éstá rodeado por un delicioso pueblo con pequeñas tiendas históricas, como la tienda de la amable octogenaria Maria Teresa, en Carrer de Pere el Gran, 1, que lleva el rótulo "Carquinyolis" -galletas típicas catalanas hechas en casa con almendras y anís, secas y crujientes, (similares a los italianos "cantuccini"), y vende deliciosos quesos de cabra locales y otros excelentes productos artesanales de la zona. El barrio está lleno de simpáticos y generosos bares de tapas, y -en la época del festival- se instala una serie de puestos de productos de alta calidad gastronómica regional, para deleitar a los espectadores, un público europeo muy atento, compuesto, profundamente apasionado por la música. La atmósfera, incluso entre el público procedente predominantemente de Francia, Alemania y España, es deliciosamente catalana. La superior belleza y magnificencia de este lugar es, por tanto, el marco extraordinario del encuentro musical querido por Jordi Savall.
El festival está cuidado por Martí Sancliment, su director, que lo mantiene vivo y fuertemente integrado en el territorio, enriqueciéndolo con actividades sociales como talleres didácticos para niños (este año participaron 200 niños y jóvenes), para acercar a las nuevas generaciones a los procesos de creación e interpretación musical, conferencias, encuentros temáticos. El festival ha conseguido crear una experiencia transformadora que quien la vive desea repetir.
Asistí a cinco conciertos, entre los numerosos espectáculos apreciables propuestos.
11 de agosto - h. 19:30 - En el antiguo Dormitori, una sala grande pero recogida, llega el cuarteto de Tcha Limberger, violín; Gyula Csik, cimbalom húngaro; János Dani, brács (viola húngara); Vilmos Csikós, contrabajo.
La formación ha colaborado con Jordi Savall también en las grabaciones del disco Balkan: Miel & Sang (2013), proyecto de Jordi Savall, donde los mismos cuatro excelentes músicos interpretan un repertorio gitano húngaro y rumano, con el Ensemble Hespèrion XXI. El disco se puede adquirir en Alia Vox, la discográfica creada por Jordi Savall.Encontramos la Hungría decimonónica, alejada del folclore. Tcha Limberger, extraordinario violinista de origen manouche, es el protagonista. Con el Budapest Gipsy Ensemble presenta un programa hecho sobre todo de improvisaciones, devolviendo la vitalidad de aquel magyar nóta que en el siglo XIX representó la cultura musical de la burguesía urbana húngara, de su vida social, de los cafés, de las fiestas, de los salones: una forma musical en la que la elegancia burguesa se mezclaba con la libertad expresiva de los músicos gitanos.
En el centro de este extraordinario organismo sonoro está el violín de Tcha Limberger. Su instrumento suspira, ríe, se lamenta en rápidas frases acrobáticas, pero también en pasajes lentos, melancólicos, casi vocales. Limberger transforma el virtuosismo en un instrumento narrativo. En la libertad de la improvisación se percibe su personalidad.
Junto a él, el cimbalom de Gyula Csik es maravilloso: para mí, la revelación del concierto. El gran instrumento de cuerdas percutidas, típico de la tradición musical húngara, produce un sonido metálico y brillante, sorprendentemente melódico. Las baquetas de Csik construyen una trama rítmica incesante y su cimbalom nunca es un acompañamiento. Dialoga en igualdad de condiciones con el violín, en una cascada de notas vivaces y el virtuosismo adquiere una dimensión casi teatral.
La brács, la viola utilizada en la música gitana húngara, está confiada a János Dani. Más áspera e incisiva que la viola clásica, con una función predominantemente armónico-rítmica, proporciona a la música una especie de armazón interna.
El contrabajo de Vilmos Csikós, profundo y poderoso, marca el bajo. Una presencia corpórea, sostiene las improvisaciones de los otros tres músicos. El concierto está en equilibrio natural entre profundidad rítmica y libertad melódica. La formación arquetípica -violín, cimbalom, brács y contrabajo- devuelve a la vida un repertorio del pasado y lo devuelve como música viva, capaz de involucrar.
11 de agosto - h. 22:00 - Plaça de Sant Bernat - Vivaldi en Venècia con la voz de Núria Rial
El Festival Jordi Savall nos lleva al corazón de la Venecia del siglo XVIII, la de Vivaldi y del Ospedale della Pietà, donde la música vocal e instrumental alcanzó una extraordinaria concentración de invención y virtuosismo. Vivaldi en Venècia, presentado en Santes Creus, tiene como protagonista a una de las grandes intérpretes del repertorio barroco, la soprano catalana Núria Rial. Su voz, límpida, luminosa y extraordinariamente flexible transmite la mezcla de elegancia y teatralidad de la música vivaldiana. Las arias muestran la riqueza del lenguaje del gran compositor veneciano: el canto amoroso, la desesperación, la ternura, los arrebatos. Núria Rial no separa el virtuosismo de la expresión. Su agilidad no es un ejercicio de destreza sin más: cada floritura, cada variación, cada rapidísima sucesión de notas nace de una emoción. La voz de la soprano catalana posee además la claridad del fraseo, una cualidad particularmente valiosa en el repertorio antiguo. Las palabras permanecen siempre comprensibles, el texto no se sacrifica a la pura belleza vocal y cada frase tiene su propio gesto, casi teatral. Junto a la voz, el ensemble transmite la extraordinaria energía rítmica y colorística de la música veneciana. Y bajo la superficie brillante de las arias se percibe continuamente una tensión dramática. En este diálogo entre voz e instrumentos está representada la idea del Ospedale della Pietà: un lugar en el que las jóvenes músicas alcanzaban niveles altísimos de formación y perfección interpretativa. Vivaldi escribía para virtuosas que conocían íntimamente los instrumentos y exploraban posibilidades entonces sorprendentemente innovadoras. El concierto recuerda aquella dimensión de refinado laboratorio musical, pero contemporáneo. Núria Rial atraviesa el concierto con admirable naturalidad, alternando delicadeza, abandono lírico y precisión rítmica. Su voz se insinúa en el espacio y lo ilumina. Un concierto de gran elegancia.
13 de agosto - h. 22:00 - Dones d’Orient (Mujeres de Oriente) es una producción original del Festival 2026 confiada a Orpheus 21, el encomiable proyecto de Jordi Savall que favorece la integración profesional y social de músicos refugiados e inmigrantes, permitiéndoles preservar y compartir su patrimonio cultural, uniendo la música antigua europea medieval y renacentista con las tradiciones musicales orales del Mediterráneo y de Oriente Medio. Orpheus 21, con su alta calidad musical, nació para favorecer la cultura no como recinto identitario, sino como espacio de encuentro.
Para este concierto que celebra a la mujer, son invitadas siete músicas procedentes de diferentes áreas del Próximo Oriente y de África. Las siete músicas son:
Waed Bouhassoun (Siria) - oud, voz y dirección artística del proyecto
Senny Camara (Senegal) - voz y kora
Carole Marque B. Kaftandjian (Armenia) - voz y duduk
Sozdel Garcias (Kurdistán sirio) - qanun
Saina Zamanian (Irán) - tar
Firoozeh Raeesdana (Irán) - voz y kamancheh
Nora Thiele (Alemania) - percusión.
Dones d’Orient encarna el tema de la edición, construida en torno a la idea del eclipse como metáfora de aquello que queda oscurecido. El tema subraya la restitución de la centralidad a las mujeres que a menudo han sido históricamente eclipsadas, marginadas y borradas del relato histórico, pese a haber desempeñado un papel fundamental, determinante para la supervivencia de las sociedades. El proyecto Orpheus 21 pone en el centro a las músicas, procedentes de mundos geográficos y culturales diferentes, para dar voz a una presencia femenina que la historia ha relegado demasiado a menudo a los márgenes. Savall ha definido este trabajo como una respuesta a un eclipse moral y político que impide a muchas mujeres ser aquello que podrían y tendrían derecho a ser.
En Dones d’Orient el mensaje político y civil está confiado a la música y a la presencia escénica de las intérpretes, a la variedad de sus instrumentos y de las tradiciones que cada una lleva consigo. Es un pequeño atlas musical viviente. El oud de Bouhassoun, con su timbre cálido y profundo, constituye uno de los puntos de gravedad del ensemble; la kora de Senny Camara aporta la luminosidad cristalina de África occidental. El sonido penetrante e hipnótico del duduk de Carole Marque B. Kaftandjian lleva consigo la antiquísima tradición armenia, mientras el qanun de Sozdel Garcias despliega una trama tintineante nítida y preciosa. El tar de Saina Zamanian, instrumento de la tradición persa, tiene una voz intensa y dinámica. El arco del kamancheh de Firoozeh Raeesdana produce una voz melancólica y vibrante. A la percusión, Nora Thiele construye el tejido rítmico que permite que tradiciones tan diferentes respiren juntas. La fuerza del proyecto reside en la coexistencia de las diferencias. Cada intérprete conserva su propia identidad sonora y de esta pluralidad nace el diálogo. Es un principio profundamente savalliano: la música como lugar en el que las diferencias no deben ser borradas para poder convivir. Al contrario, es necesario escucharlas en su especificidad, dejarlas resonar una junto a la otra, para que finalmente puedan encontrarse.
Un concierto que hace hablar a Oriente directamente a través de sus músicas.
14 de agosto - h. 19:30 - Església de Sant Joan, Valls - Montserrat Torrent, un siglo de música ante un órgano del futuro.
Hay emoción entre el público al ver a Montserrat Torrent, figura legendaria del órgano catalán y europeo, volver al teclado en su centenario, dentro del Festival Jordi Savall. La velada de Valls está concebida como un homenaje a la música que ha dedicado más de setenta años a la actividad concertística, a la formación de generaciones de organistas y al redescubrimiento del repertorio ibérico. Torrent ha sido, de hecho, una figura fundamental en el renacimiento del interés por la música antigua y por el repertorio organístico ibérico. El concierto es a cuatro manos con su alumno Juan de la Rubia, reconocido organista catalán. Torrent es testigo viviente de una tradición que hunde sus raíces en la historia musical de la península ibérica. La presencia monumental del órgano domina el espacio: es modernísimo, imponente, tecnológicamente sofisticado. El instrumento situado en la iglesia de Sant Joan es un enorme cuerpo sonoro. Sus posibilidades tímbricas permiten pasar de la transparencia casi camerística a la potencia orquestal, del sonido recogido y meditativo a una imponente masa sonora, como si la propia arquitectura de la iglesia se convirtiera en parte del instrumento.
14 de agosto - h. 22.00 - Església del Monastir de Santes Creus - Lumen Tenebrae - Obras de Tomás Luis de Victoria y Bernat Vivancos - primera ejecución integral Muy interesante y absolutamente bellísimo, el concierto es la primera ejecución absoluta de una nueva composición encargada por el Festival a Bernat Vivancos, importante compositor contemporáneo de Barcelona que lleva consigo la memoria concreta de siglos de música sacra catalana. El núcleo musical está compuesto por:
Jove Capella Reial de Catalunya — ocho voces (dos sopranos, una mezzosoprano, un contratenor, dos tenores, dos barítonos)
Lluís Vilamajó, director
Josep Maria Martí, tiorba
La Jove Capella Reial de Catalunya es un ensemble vocal joven, altamente especializado en la polifonía antigua, confiado a un director que trabaja desde hace años en la órbita artística de Savall. Vivero profesional de la célebre Capella Reial de Catalunya, el ensemble reúne a jóvenes cantantes de diferentes nacionalidades formados en las Academias Jordi Savall que trabajan sobre un repertorio histórico y contemporáneo.
Lumen Tenebrae, la luz de las tinieblas, es una idea sencilla y poderosa: el fenómeno astronómico del eclipse es aquí metáfora espiritual. El texto procede de los primeros versículos del bíblico Génesis, relativos a la creación y a la separación de la luz de las tinieblas. ("En el principio Dios creó el cielo y la tierra. La tierra era informe y estaba vacía y las tinieblas cubrían el abismo y el espíritu de Dios se cernía sobre las aguas. Dios dijo: «¡Hágase la luz!». Y la luz se hizo. Dios vio que la luz era buena y separó la luz de las tinieblas. Y llamó a la luz día y a las tinieblas noche. Y fue la tarde y fue la mañana: primer día.") El título latino Lumen Tenebrae contiene, por tanto, el concepto de toda la obra, la luz que nace dentro de la tiniebla. Los cantantes ya habían propuesto a cappella los primeros minutos de la obra dos días antes, el 12 de agosto, durante el eclipse solar total. Esta noche, la obra se presenta en su totalidad. En la monumental Iglesia el sonido nace de las voces, que son casi un único organismo. Luego, las ocho voces se separan, se superponen, crean acordes y resonancias, donde conviven sonoridades medievales y armonías modernas. La calidad técnica del coro es magistral: equilibrio entre las partes, expresión, control de los volúmenes, cromatismos, riqueza polifónica, precisión de la afinación. La tiorba, de sonido etéreo, no acompaña a las voces, sino que crea un puente entre una pieza y otra. El programa ejecuta obras del compositor renacentista Tomás Luis de Victoria, el músico hispánico más importante de su época, activo principalmente en Italia. A continuación, la música de Bernat Vivancos crea una atmósfera profundamente contemplativa. La riqueza armónica, la luminosidad de los acordes mayores y la serenidad de las sonoridades menores dilata el tiempo en una sublime estética meditativa, casi trascendente. Es particularmente significativo escuchar estas piezas en una iglesia cisterciense medieval y en la penumbra, sin ninguna teatralidad externa. Y el admirable edificio forma parte de la composición escénica.
Para el Maestro Jordi Savall, esta edición ha representado uno de los momentos más satisfactorios de la historia del Festival: «Este Festival me ha hecho profundamente feliz. Siempre hemos podido contar con la generosidad de la población local, (algunos músicos internacionales fueron alojados en las casas del lugar) y estamos muy agradecidos por ello. Aprovechando el eclipse dimos coherencia a toda la programación e hicimos vivir experiencias muy innovadoras (...), de un nivel artístico y humano extraordinario, la organización funcionó muy bien y el público vino. (...) Estoy muy feliz y muy agradecido.»












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